Bienvenidos a la sección donde todo está vivo y muerto al mismo tiempo. Reglas de la casa: acá no confirmamos nada, medimos qué tan cerrada sigue la caja. Cinco rumores, ordenados de la evidencia más dura a la más blanda.
No venimos a corregir a nadie por deporte. Venimos porque estas seis cifras aparecen en presentaciones de directorio, en notas de prensa y en discusiones de sobremesa como si fueran hechos establecidos, y ninguna dice lo que la gente cree que dice.
Mañana, lunes, se juntan cuatro aniversarios en la misma fecha. Tres de ellos son números redondos. Y leídos en orden cuentan, sin quererlo, la historia completa de cómo llegamos hasta acá.
Hace tres días, seis organizaciones y un abogado pidieron a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos que le exija explicaciones a Chile. El motivo: haber cambiado su normativa ambiental a la medida de los centros de datos. Es la primera vez que la infraestructura de la inteligencia artificial llega a un organismo interamericano de derechos humanos. Y llega con una historia de seis años atrás.
Daniel Undurraga, Oskar Hjertonsson y Juan Pablo Cuevas construyeron la startup chilena más valiosa de su generación. Hoy la marca no existe, y el titular del perfil de LinkedIn de uno de ellos decía, hasta hace poco, "Inmigrante latino desempleado".
La historia más útil del año sobre inteligencia artificial no es sobre un modelo nuevo. Es sobre una automotriz que despidió a su gente con más experiencia, descubrió que los sistemas automatizados no detectaban lo que ellos detectaban, y tuvo que salir a buscarlos de vuelta.